La economista, Amparo Canales, advirtió que la ralentización de la economía hondureña está estrechamente ligada al clima de incertidumbre política que rodea las elecciones generales del próximo 30 de noviembre.
Según Canales, tanto empresas como ciudadanos han optado por pausar inversiones y decisiones financieras clave, a la espera de señales claras sobre el rumbo del país.
“Lo que menos necesitamos es una crisis política que se traduzca en una crisis económica. Es fundamental enviar mensajes de confianza, certidumbre y paz”, subrayó la experta, al señalar que la economía depende en gran medida de la estabilidad institucional.
Las proyecciones del Banco Central de Honduras (BCH) estiman un crecimiento del 3.7% para el cierre del 2025, una cifra que, aunque no alarmante, se encuentra por debajo del dinamismo necesario para generar empleo y reducir la pobreza. El economista Julio Raudales advirtió que cualquier escenario de caos o violencia electoral podría deteriorar aún más el desempeño económico, especialmente en la temporada navideña, clave para el comercio y el consumo.
Organismos como el Foro Social de la Deuda Externa y Desarrollo de Honduras (FOSDEH) y Transparencia Internacional también han expresado preocupación por el deterioro institucional y la falta de garantías democráticas. FOSDEH alertó sobre la inoperatividad legislativa y las tensiones en los organismos electorales, mientras que Transparencia Internacional instó a garantizar un proceso íntegro y libre de presiones.
En este contexto, Canales insistió en que el país necesita señales claras de gobernabilidad y respeto al marco legal para evitar una fuga de capitales y el congelamiento de proyectos productivos. “La economía no puede avanzar si el país se paraliza por la incertidumbre”, concluyó.
La estabilidad política, coinciden los expertos, será el factor decisivo para sostener la confianza de inversionistas y consumidores en lo que resta del año.
