Tegucigalpa. El entusiasmo con el que más de tres millones de hondureños acudieron a las urnas el pasado 30 de noviembre contrasta, dos semanas después, con un creciente descontento por la ausencia de resultados oficiales, en un lento y ajustado escrutinio bajo acusaciones de irregularidades y fallas en el sistema.

El ambiente en el país se mantiene en una relativa tranquilidad, pese a la insistencia en la víspera del gobernante Partido Libertad y Refundación (Libre, izquierda) a convocar a sus bases a la calle para apoyar los candidatos oficialistas que exigen una anulación de las elecciones.

La población continúa con sus actividades cotidianas; estudiantes de colegios y universidades celebran las graduaciones de fin de año, mientras los líderes políticos aguardan el avance del conteo especial de 2,773 actas con inconsistencias.

La falta de resultados también ha provocado una oleada de frustración en redes sociales, donde proliferan mensajes de descontento contra el oficialismo, los principales candidatos presidenciales y los organismos electorales.

Según la Ley Electoral, el Consejo Nacional Electoral (CNE) tiene hasta el 30 de diciembre para revelar los resultados definitivos que darán a conocer el futuro gobierno, el cual Libre ya ha avisado que no «legitimará».

Esperando una Navidad tranquila

Las dudas sobre la transparencia del proceso no son nuevas en el país. Desde el retorno al orden constitucional en 1980, Honduras ha enfrentado repetidas denuncias de fraude entre oficialistas y opositores, lo que alimenta el actual clima de escepticismo.

En la plaza Central de Tegucigalpa, Dixon Norales, vendedor ambulante de dulces desde hace cinco años, resume el sentir de muchos ciudadanos: «Estamos inconformes porque todavía no han dado el resultado. Queremos saber quién ganó para pasar una Navidad tranquila, sin pensar que van a quemar llantas».

La consejera presidenta del CNE, Ana Paola Hall, atribuye los retrasos a «problemas técnicos» en el sistema de cómputo, el cual ha presentado fallas desde el mismo día de la elección y está bajo la responsabilidad de una empresa colombiana.

Norales, quien afirma no tener «color político» y apuesta por el «beneficio de Honduras», también expresó no apoyar a Rixi Moncada, candidata de Libre, situada en tercer lugar con 618,448 votos (19.29%) con el 99.40% de las actas escrutadas.