El gerente interino de la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (ENEE) y ministro de Energía, Erick Tejada, afirmó que el gobierno de la Presidenta Xiomara Castro cumplió con su promesa de reducir el costo de la energía, pese a las dificultades climáticas y financieras que enfrentó el país en los últimos cuatro años.
Tejada recordó que en los últimos seis meses del 2021 la tarifa promedio de energía subió un 20%, alcanzando en enero del 2022 los L5.58 por kWh. Posteriormente, el costo real llegó a su nivel máximo en septiembre del 2024 con L6.39 por kWh, aunque a los consumidores se les mantuvo en L5.59, gracias a un subsidio asumido por el gobierno.
El funcionario explicó que entre 2023 y 2024 Honduras sufrió intensas olas de calor y sequías provocadas por el fenómeno del “súper niño”, lo que disparó el consumo de energía térmica y elevó los costos de generación.
Para evitar un impacto mayor en la población, el Estado destinó alrededor de 10,500 millones de lempiras en subsidios y estabilización de tarifas.
En los últimos 15 meses, según Tejada, la tarifa promedio se redujo en 24.2%, situándose en L4.84 por kWh.
Este descenso se atribuye a la regularización de Enersa, su salida del mercado de oportunidad, la mayor inyección de energía renovable derivada de inversiones en transmisión, y la renegociación de contratos con generadores.
El ministro destacó que estas medidas forman parte del Plan Bicentenario, cuyo objetivo es hacer de Honduras un país más competitivo mediante la reducción de costos energéticos. Sin embargo, la ENEE enfrenta aún retos financieros: la estatal cerrará 2025 con una deuda flotante de L7,500 millones, mientras sindicatos advierten que las obligaciones con generadores térmicos superan los L111,000 millones, lo que refleja una crisis estructural pendiente de resolver.
