Muchas familias se reunieron para participar de la última misa del 2025, para orar por el nuevo año, que traiga mejores oportunidades, pero sobre todo paz haciendo la voluntad de Dios.
“Sigamos las huellas del señor Jesús, María es feliz cuando ve que sus hijos escuchan la palabra y la ponen en práctica”, resaltó el rector de la basílica meno de Suyapa, padre Carlo Magno.
El párroco en su mensaje resaltó la importancia de iniciar el año confiando y haciendo la voluntad de Dios, y celebrando la solemnidad de santa María de Dios, en el primer día del año.
Con fe y gratitud, los feligreses se congregaron para agradecer por el 2025 y encomendar el 2026 a la intersección de la virgen María, en esta eucaristía que cada año reúne a muchas familias capitalinas.
“Podemos decir que tanto nos amó María que ella también nos entregó a su hijo único para que todos tengamos vida eterna. De la mano de María en este año que vamos a comenzar, sigamos las huellas de Jesús”, recalcó.
La Iglesia católica en Tegucigalpa realizó 40 horas de adoración que iniciaron desde el 31 de diciembre, y culminó con una eucaristía solemne a las 7:00 de la noche del 1 de enero.
El acto religioso se desarrolló en la Catedral Metropolitana San Miguel Arcángel de donde a partir de las 5:00 de la mañana del 31 se inició con las 40 horas de adoración, oraciones y alabanzas.
De acuerdo al programa, varias parroquias desarrollaron una hora santa con la exposición de Jesús Sacramentado. El objetivo de este acto era pedir paz para el país y despedir el 2025 y recibir el 2026 en adoración, indicaron los organizadores.
Esta no es la primera vez que se realiza una jornada extensa de adoración por parte de la Arquidiócesis de Tegucigalpa, ya se considera una tradición para finalizar el año y dar la bienvenida a uno nuevo con 40 horas de adoración.
