El científico hondureño, Marco Tulio Medina, advirtió ayer sobre el riesgo y su preocupación por la situación que atraviesa el gremio del área de la salud en Honduras, especialmente quienes laboran en hospitales públicos que padecen el síndrome del “trabajador quemado”.

Señaló el alto desgaste psicológico que viven médicos, enfermeras, técnicos, auxiliares de enfermería y todo el personal del área de la salud que tiene una alta sobrecarga de trabajo, por la falta de inversión.

Advirtió que sobre una grave sobrecarga física y psicológica que afecta a médicos, enfermeras, odontólogos, microbiólogos y otro personal en todos los centros hospitalarios públicos a nivel nacional.

“Existe en este momento un grave problema en lo que se denomina burnout o síndrome del trabajador quemado, que significa una sobrecarga física y psicológica por el exceso de pacientes”, indicó.

Medina considera que el personal resulta insuficiente para atender la alta demanda en los centros asistenciales. Según el especialista, “no ajustan las manos ni las mentes para poder atender a los pacientes que en forma masiva están llegando a los hospitales”.

El científico atribuyó esta crisis, en primer lugar, a la falta de inversión estatal, “Honduras invierte apenas el 3.4 por ciento del Producto Interno Bruto en salud, cuando deberíamos tener el doble de esa inversión”, aseguró.

Condenó que “la fuga de talento”, y baja inversión agravan la crisis sanitaria en todos los niveles de atención y que lo más lamentable es que nunca se pudo buscar una solución favorable.

A esa situación se suma la ausencia de contratos y la escasez de medicamentos e insumos, lo que obliga al personal a trabajar, según sus palabras, “con los dedos y con las uñas”.

El galeno describió como caótica la realidad del sistema sanitario, una problemática que aseguró no comenzó en la actual administración, ya que es algo que por años ha ido creciendo.

“Esta situación no inicia en este gobierno, viene de los últimos 40 años y se ha agudizado en las dos últimas décadas”, afirmó.

Manifestó que los avances que se lograron en el pasado se han debilitado por la falta de continuidad y conciencia institucional. Otro factor clave es la falta de absorción del talento humano formado por el propio Estado.

Entre 2010 y 2018, según dijo, cuando fungió como decano de Medicina, se formaron unos 5 mil médicos y odontólogos, muchos de los cuales emigraron, por la falta de condiciones laborales.

“Están en Alemania, España, Estados Unidos, porque el Estado no los absorbió”, comentó.