La Bandera Nacional, color azul marino, ha vuelto a ondear a las afueras del Congreso Nacional, después de que por cuatro años el pabellón, fue color azul turquesa, mientras el historiador Julio Méndez, advierte que no se le debe dar un simbolismo político.

Desde la década de los 1960 y se refuerza con las dictaduras militares, en Honduras se ha utilizado la versión en azul oscuro, pero en 2022 la administración de Xiomara Castro, estableció el color azul turquesa para la Bandera Nacional, haciendo el cambio también en el color de los uniformes en todas las escuelas públicas del país.

Pero, sorpresivamente, en los actos de la instalación de la Primera Legislatura del Congreso Nacional el 25 de enero del presente año, volvió a flamear la bandera azul marino.

“Podemos decir que el color o el tono de la bandera se ha ido modificando con intereses políticos y según las instituciones que tiene que ver con la bandera. No hay una constancia sobre el uso de un solo tono de azul”, señaló.

Méndez, ejemplificó que no ha habido una constancia solo de azul oscuro o azul claro para el uso de algunos documentos legales, que nos identifican a los hondureños, ya que no hay establecido un código.

Mediante un decreto legislativo 29 de 1949, en el gobierno del nacionalista Juan Manuel Gálvez, se estableció que el color de la Bandera Nacional debe ser azul turquesa, mismo que según este historiador no ha sido derogado.

“Mientras ese decreto no sea abolido, todo uso de color que esté fuera de él, se podría pensar como ilegal, o fuera de lo que manda la Constitución. Podemos decir que de cierta manera, este color es ilegal”.

“Lo que deberían ellos de hacer, es un decreto nuevo, reformulen el del 49. Pero no es algo que debe hacerse con expertos, que no lo pueden hacer los diputados, se debe hacer una investigación y fundamentar las razones”, argumentó.

Méndez, advirtió que, para cambiar el color de la bandera, se debe crear un decreto, pero antes se debe hacer una investigación, fundamentar las razones, ya que de lo contrario quedará a la arbitrariedad de los partidos políticos.

“Tendría que ser una investigación de expertos y expertas en la materia, ahí no seria diputados los que deberían de estar. Deberían ser historiadores, gente del mundo de las artes, personas orientadas a estas temáticas”, señaló.

Manifestó que algo tan importante orientado a la historia y el arte, no se puede poner en manos de quienes desconocen esta área, este experto fue enfático y resaltó que la forma en que se ha cambiado el color de la Bandera Nacional, ha sido ilegal a través de los años, y con los más recientes acontecimientos.

“Hacerlo pueden hacerlo, cambiar el color, porque son cosas que así ha funcionado el país. Pero no es correcto, ni legal, no es lo que la ley establece, lo de la bandera es un síntoma de muchas cosas”, resaltó.

Recalcó que mientras la ley no se reformule, la bandera debe ajustar al color estipulado en el reglamento. A través de la historia el pabellón ha tenido distintas tonalidades de azul.

Indicó que pese a ser el azul marino, hay muchas tonalidades de este, que a pesar de que se cambió al azul turquesa, no era la tonalidad correcta, por lo que es importante fijar un código, de acuerdo a la investigación y la argumentación legal que debe hacerse.

“La idea debe ser no asociar el color de la bandera a un partido político, sino asociarla a la nación hondureña. La tonalidad no es de hecho solo nacionalista, hay muchas instituciones que han estado detrás de esa tonalidad”.

“Es un símbolo nacional y si, se quiere neutralidad política, lo adecuado seguir una tonalidad fijada, aceptada por la totalidad de los y las hondureñas, que además sea accesible, que históricamente esté fundamentado y no sea algo que lo saque de la manga”, advirtió el historiador.