La ciudad de Comayagua volvió a destacar como uno de los principales destinos de turismo religioso del país durante la Semana Santa, atrayendo a miles de visitantes tanto nacionales como internacionales.
Durante estos días, la ciudad vivió un notable movimiento, especialmente en el centro histórico, donde el Viernes Santo se convirtió en el momento más representativo. Las calles se llenaron de color con la elaboración de más de 60 alfombras de aserrín, una tradición que refleja la fe y creatividad de la población y que cada año cautiva a quienes la presencian.
A pesar de algunas lluvias que afectaron parte de estas obras efímeras, la participación de los fieles no disminuyó. Las procesiones continuaron desarrollándose con gran devoción, consolidando a Comayagua como un referente del turismo religioso en Honduras.
Visitantes extranjeros también destacaron la experiencia. Estela Ramírez expresó su admiración por la belleza de las alfombras y los atractivos del país, mientras que Carlos Gil resaltó la riqueza cultural y la calidez de los hondureños.
La combinación de tradiciones, espiritualidad y cultura ha permitido que esta ciudad mantenga su reconocimiento como uno de los destinos más importantes durante esta época del año.
