Como parte de las acciones para frenar la creciente ola delictiva, el secretario de Seguridad, Gerzon Velásquez, se trasladó al valle de Sula con el propósito de encabezar una nueva etapa en la estrategia de seguridad, enfocada en reducir la violencia, enfrentar la extorsión y fortalecer la presencia policial en zonas de alta incidencia.

La visita representa un paso clave dentro del plan impulsado por el gobierno en una de las regiones más afectadas por la criminalidad. Velásquez llegó acompañado del viceministro de Asuntos Policiales, Rommel Martínez, con quienes realizó un análisis directo del comportamiento delictivo en la zona y sostuvo encuentros con mandos policiales para redefinir prioridades operativas.

Durante la jornada, se llevaron a cabo reuniones estratégicas con equipos en campo para optimizar los patrullajes, reforzar las labores de inteligencia y ampliar la presencia del Estado en puntos considerados críticos para el control del orden público.

En coordinación con Enrique Lanza, jefe de la Regional Número 2, se establecieron medidas inmediatas orientadas a intervenir sectores específicos del valle de Sula, una zona fuertemente impactada por delitos como la extorsión y el accionar del crimen organizado.

Uno de los ejes principales de esta nueva fase es precisamente el combate a la extorsión, un problema que continúa afectando de manera directa a transportistas, comerciantes y pequeños empresarios, generando fuertes impactos en la economía local.

Asimismo, las autoridades destacaron la importancia de fortalecer los mecanismos de denuncia, potenciar las unidades especializadas y estrechar la colaboración con el sector privado, con el fin de lograr respuestas más rápidas y efectivas ante estos delitos.

La estrategia no solo contempla acciones operativas, sino también un enfoque preventivo, especialmente en comunidades vulnerables. En este sentido, se impulsarán programas dirigidos a jóvenes en riesgo, con el objetivo de evitar que sean captados por estructuras criminales.

De acuerdo con lo expuesto por las autoridades, el plan busca integrar el trabajo policial con iniciativas sociales que permitan disminuir factores de riesgo, recuperar espacios públicos y reforzar el tejido social en comunidades históricamente golpeadas por la violencia.

La Secretaría de Seguridad informó que se mantendrá una supervisión constante en el territorio para evaluar los avances y realizar los ajustes necesarios en función del comportamiento delictivo.

La presencia de altos mandos en la región envía un mensaje claro sobre el compromiso institucional de combatir la criminalidad mediante acciones sostenidas, inteligencia estratégica y una intervención más integral que trascienda el patrullaje tradicional.