El congresista estadounidense Ritchie Torres pidió al Gobierno de Honduras acelerar las investigaciones relacionadas con el accidente del vuelo 018 de la aerolínea Lanhsa, ocurrido en marzo de 2025 frente a las costas de Roatán y que dejó un saldo de 12 personas fallecidas.
A través de una carta dirigida al presidente hondureño, Nasry Juan Asfura Zablah, el legislador expresó preocupación por el tiempo transcurrido sin que se hayan esclarecido completamente las causas del siniestro, señalando que las familias de las víctimas continúan esperando respuestas y justicia.
Entre las personas que perdieron la vida se encontraba el reconocido músico garífuna Aurelio Martínez Suazo, figura destacada de la cultura hondureña y ciudadano estadounidense, cuya muerte tuvo gran impacto tanto en Honduras como en la comunidad garífuna radicada en Estados Unidos.
Torres manifestó inquietud por el hecho de que partes fundamentales de la aeronave, incluidos sus motores y la grabadora de voz de cabina, permanezcan sumergidas en el mar, lo que podría afectar la preservación de evidencia clave para determinar las causas del accidente.
Asimismo, el congresista planteó dudas sobre algunos aspectos del proceso investigativo y destacó la importancia de garantizar la transparencia y el cumplimiento de los estándares internacionales en materia de seguridad aérea.
Dentro de sus solicitudes, pidió que se autorice la recuperación de los restos del avión y que organismos especializados de Estados Unidos y el Reino Unido participen activamente en el análisis técnico del caso, con el objetivo de fortalecer la credibilidad de las investigaciones.
El accidente ocurrió poco después de que la aeronave despegara de Roatán con destino a La Ceiba. A bordo viajaban 17 personas entre pasajeros y tripulantes; cinco sobrevivieron al impacto y fueron rescatadas por equipos de emergencia y pescadores de la zona.
El legislador también subrayó la relevancia internacional del caso debido a los vínculos de algunas de las víctimas con Estados Unidos y reiteró la disposición de su oficina para colaborar con las autoridades y acompañar a las familias afectadas en la búsqueda de respuestas.
Más de un año después del siniestro, el caso continúa siendo objeto de atención tanto en Honduras como en el extranjero, mientras persiste el llamado a esclarecer plenamente lo ocurrido y determinar las responsabilidades correspondientes.
