Detrás de cada taza de café hondureño existe una historia de esfuerzo, dedicación y compromiso protagonizada por miles de mujeres que, día a día, contribuyen al fortalecimiento de uno de los sectores productivos más importantes del país.
De acuerdo con datos del Instituto Hondureño del Café (IHCAFÉ), más de 20 mil mujeres están registradas como productoras de café en Honduras, distribuidas en al menos 15 de los 18 departamentos del país. Su trabajo representa aproximadamente el 20 % de la producción nacional del grano.
Cada cosecha, las caficultoras producen más de un millón de quintales de café, una labor que impulsa la economía de miles de familias y fortalece el desarrollo de las comunidades rurales.
Mayor participación y liderazgo femenino
La participación de la mujer ya no se limita únicamente al cultivo del café. En los últimos años, cada vez más hondureñas han asumido un papel protagónico en áreas como la catación, el barismo, la comercialización y la administración de cooperativas cafetaleras, ocupando espacios que tradicionalmente eran desempeñados por hombres.
Honduras también se convirtió en el primer país productor de café en aprobar una Política de Género para el subsector cafetalero, vigente desde 2021, con el propósito de reducir las brechas y promover una mayor igualdad de oportunidades.
Persisten desafíos en el sector
A pesar de estos avances, organizaciones vinculadas al sector agrícola señalan que muchas mujeres continúan enfrentando obstáculos, especialmente en el acceso a la propiedad de la tierra, financiamiento y asistencia técnica.
Según diversos estudios, solo una pequeña parte de las mujeres rurales posee títulos de propiedad sobre las tierras que cultivan, situación que limita sus posibilidades de crecimiento productivo.
No obstante, iniciativas como la Alianza de Mujeres en Café (AMUCAFÉ) continúan promoviendo programas de capacitación, liderazgo y acceso a mercados nacionales e internacionales para fortalecer el papel de las caficultoras hondureñas.
Hoy, el trabajo de miles de mujeres es reconocido como un pilar fundamental para la caficultura nacional, contribuyendo no solo a la producción de café de alta calidad, sino también al desarrollo económico y social de Honduras.
