Miles de comerciantes en distintas regiones de Honduras recurren a los préstamos informales conocidos como «gota a gota» para obtener dinero de manera rápida. Sin embargo, detrás de esta modalidad crediticia se denuncian intereses elevados, intimidaciones y amenazas contra quienes no logran cumplir con los pagos establecidos.
De acuerdo con la información difundida desde Comayagua, estas redes estarían integradas por ciudadanos hondureños y extranjeros de países como Colombia, México y Guatemala. Según las denuncias, algunos prestamistas ofrecen capital sin exigir garantías bancarias, pero recurren a métodos intimidatorios cuando los deudores caen en mora.
Intereses elevados y cobros diarios
Los préstamos «gota a gota» se caracterizan por entregar dinero de manera inmediata y establecer cuotas diarias durante períodos cortos. Una de las víctimas relató que, por un préstamo de 5,000 lempiras, se estableció un plazo de 20 días con pagos diarios de 300 lempiras, lo que representa un desembolso total de 6,000 lempiras.
El mecanismo implica que el prestatario debe devolver el capital más los intereses en un período reducido. Según el testimonio citado, incluso quienes desean cancelar anticipadamente la deuda deben pagar la cantidad completa acordada.
La falta de acceso a créditos bancarios o de cooperativas lleva a numerosos pequeños comerciantes a recurrir a estas alternativas para mantener sus negocios o disponer de capital de trabajo. No obstante, la situación puede agravarse cuando enfrentan dificultades para cumplir con las cuotas.
Autoridades investigan posibles delitos
El portavoz de la Dirección de Asuntos Estratégicos y de Transformación (DAET) en la zona central del país señaló que las fuerzas de seguridad investigan estas actividades con el objetivo de reunir elementos legales que permitan judicializar los casos.
El representante advirtió que estas organizaciones podrían aprovecharse de las necesidades económicas de los comerciantes y reconoció que investigar este tipo de operaciones representa un desafío para las autoridades.
Además de las denuncias por presunta usura y amenazas, las transacciones informales generan preocupación por la dificultad de rastrear el origen del dinero, debido a que muchas de ellas se realizan fuera del sistema financiero formal y no cuentan con registros tributarios convencionales.
Las autoridades también buscan determinar si existen vínculos entre algunos de estos capitales y otras actividades ilícitas, como el lavado de activos. Sin embargo, esas posibles conexiones deben ser establecidas mediante investigaciones y pruebas.
Comerciantes piden medidas contra los prestamistas
La preocupación aumenta entre los comerciantes que necesitan financiamiento, especialmente ante la proximidad de la temporada navideña, cuando muchos negocios requieren recursos adicionales para abastecerse de mercancía.
Según la información difundida, algunas personas dedicadas a esta actividad distribuyen publicidad en zonas comerciales para captar nuevos clientes, mientras que presuntos cobradores hondureños actuarían como intermediarios de redes que aportarían el capital.
Ante este panorama, crece el llamado a fortalecer los mecanismos de investigación y establecer medidas legales que permitan combatir la usura y las amenazas contra los deudores.
El caso vuelve a poner sobre la mesa la necesidad de ampliar el acceso a opciones de financiamiento formal para los pequeños comerciantes y de garantizar que las denuncias de intimidación y cobros violentos sean investigadas por las autoridades competentes.
