La ciudad de Trinidad, en el departamento de Santa Bárbara, vuelve a convertirse este viernes en la capital del arte y la cultura popular con el inicio del tradicional Festival de Chimeneas Gigantes, una de las celebraciones decembrinas más emblemáticas de Honduras.
Las calles del municipio se llenan de color, creatividad y tradición, dando vida a una festividad que ha evolucionado a lo largo de los años hasta convertirse en un referente cultural nacional.
Cada edición del festival gira en torno a un tema especial, y este año el homenaje está dedicado al Benemérito Pablo Zelaya Sierra, Edgardo Casaña y los Chimineros Tecos, figuras que han dejado huella en el arte y la cultura hondureña.
Una tradición que evolucionó al arte monumental
Lo que hoy son enormes estructuras artísticas inició como una sencilla práctica devocional: antiguamente, las chimeneas eran antorchas de ocote encendidas frente a los hogares en honor a la Virgen de la Inmaculada Concepción de María.
Con el tiempo, esta tradición fue transformándose hasta dar paso a las impresionantes obras que adornan las calles de Trinidad cada diciembre.
Las Chimeneas Gigantes están elaboradas por talentosos artesanos hondureños utilizando materiales como alambre, periódico, papel, madera, ocote y fibras naturales como yute, mezcal y palma.
Estas imponentes figuras destacan por su detalle y simbolismo, representando elementos de la cultura, fauna, flora, arte e historia, así como personajes mitológicos y populares de Honduras.
