En Tegucigalpa, el cielo se iluminó con fuegos artificiales y morteros durante al menos 15 minutos después de la medianoche, marcando la despedida del 2025 y la bienvenida al nuevo año.

Familias enteras se reunieron en barrios y colonias para compartir abrazos, música y comidas típicas, en un ambiente de celebración que mezcló tradición con esperanza.

La pólvora, pese a las advertencias de las autoridades sobre su uso responsable, se convirtió en símbolo de alegría y unidad. Los capitalinos aprovecharon la ocasión para pedir un año con más oportunidades laborales y estabilidad económica.

Las expectativas de los hondureños sobre un futuro más próspero, están centradas, luego que el Consejo Nacional Electoral (CNE) declaró oficialmente a Nasry Asfura como presidente constitucional de Honduras el 24 de diciembre del 2025, tras obtener más de 1.47 millones de votos, superando a Salvador Nasralla y Rixi Moncada.

Asfura, empresario de la construcción y exalcalde de Tegucigalpa, asumirá el cargo el 27 de enero del 2026 en una ceremonia sencilla en el Parlamento, rompiendo con la tradición de realizar el acto en el estadio Nacional.

Su victoria fue respaldada por observadores internacionales y gobiernos de América, Europa y Asia, quienes destacaron la transparencia del proceso electoral.

Los capitalinos esperan que el nuevo mandatario priorice la creación de empresas, generación de empleo y apoyo a emprendedores, en un país donde el desempleo y la migración siguen siendo desafíos centrales. La población también confía en que se impulsen proyectos de infraestructura y programas sociales que fortalezcan la economía.