El Congreso Nacional aprobó por unanimidad una ley que establece la enseñanza progresiva y obligatoria de reanimación cardiopulmonar (RCP), primeros auxilios y maniobras de desobstrucción de la vía aérea para estudiantes y personal de centros educativos públicos y privados.
La formación estará dirigida, como mínimo, a estudiantes de noveno grado de educación básica y de educación media, con el objetivo de que puedan responder ante situaciones de emergencia.
Capacitación práctica para estudiantes y docentes
El diputado y médico Carlos Umaña destacó que contar con conocimientos básicos de RCP puede marcar la diferencia durante los primeros minutos de una emergencia.
La normativa también contempla la enseñanza de la maniobra de Heimlich, utilizada para atender casos de obstrucción de las vías respiratorias.
La Secretaría de Educación deberá incorporar estos contenidos en los planes de estudio, mientras que la Secretaría de Salud tendrá la responsabilidad de establecer los lineamientos técnicos, protocolos y requisitos de certificación.
Certificación será requisito para graduarse
Los estudiantes deberán completar y aprobar la capacitación práctica. Una vez que el programa esté disponible en el respectivo centro educativo, la certificación será requisito para obtener el título de educación media.
Sin embargo, si el centro educativo no ofrece la capacitación por causas atribuibles a la administración, esto no podrá impedir la promoción o graduación del estudiante.
El personal docente y administrativo también recibirá capacitación gratuita y actualizaciones periódicas en primeros auxilios, RCP para adultos y niños y técnicas de desobstrucción de la vía aérea.
Cruz Roja y Bomberos podrán participar
La ley contempla la participación de instituciones con capacidad técnica para impartir y certificar estas capacitaciones, entre ellas la Cruz Roja Hondureña, el Cuerpo de Bomberos y la Facultad de Ciencias Médicas de la UNAH, además de otras entidades autorizadas.
Asimismo, se establece protección para quienes brinden primeros auxilios o practiquen RCP de buena fe y sin recibir remuneración durante una emergencia real, siempre que actúen conforme a sus conocimientos y protocolos, salvo que exista dolo o culpa grave.
