El abogado Mario Morazán se pronunció públicamente luego de ser separado de su cargo como magistrado del Tribunal de Justicia Electoral (TJE), tras la conclusión del juicio político impulsado en su contra por el Congreso Nacional.
La decisión fue tomada por el pleno legislativo con el respaldo de al menos 88 diputados, lo que marcó el fin de su gestión dentro del órgano electoral.
Durante su comparecencia, Morazán explicó que decidió presentarse ante el Congreso no por reconocer la validez del proceso, sino para exponer su versión de los hechos ante la ciudadanía, a la que consideró capaz de formarse un criterio propio sobre lo ocurrido.
El exfuncionario sostuvo que su desempeño siempre se mantuvo dentro del marco legal, asegurando que incluso diversos sectores políticos tienen conocimiento de que sus actuaciones se apegaron al derecho.
Asimismo, calificó el proceso en su contra como una acción con tintes políticos más que jurídicos, cuestionando su naturaleza y legitimidad. A pesar de ello, afirmó retirarse del cargo con tranquilidad, asegurando que su conciencia está limpia y que se va con dignidad.
Finalmente, reiteró que su participación en el proceso respondió a un ejercicio de rendición de cuentas, aun cuando —según su postura— las condiciones del mismo no eran legítimas.
Con su destitución, se cierra un episodio marcado por la polémica dentro del Tribunal de Justicia Electoral, en un contexto de debate sobre la influencia política en este tipo de procedimientos.
