Un fuerte despliegue policial se registró la mañana de este viernes en el sector suroeste de Tegucigalpa, luego de que fuera localizado el cuerpo sin vida de una persona abandonado a la orilla de una calle de tierra, en las inmediaciones de la represa Los Laureles.
El hallazgo se produjo específicamente en uno de los accesos que conduce hacia la comunidad de Nueva Aldea, cerca del perímetro de seguridad establecido alrededor de la represa.
De acuerdo con los reportes preliminares, fueron personas que transitaban por el solitario sector quienes alertaron a las autoridades después de observar un bulto de apariencia extraña a un costado del camino. Por su forma, los ciudadanos sospecharon que podría tratarse de una persona y dieron aviso a las líneas de emergencia.
Tras recibir la alerta, agentes de la Policía Nacional se desplazaron hasta el lugar y, al realizar la inspección inicial, confirmaron que el bulto correspondía al cuerpo sin vida de una persona.
El cadáver se encontraba envuelto en sábanas y bolsas de basura de color negro. Además, los responsables lo habrían asegurado con lazos, manteniendo atadas las extremidades inferiores y superiores.
Las condiciones en las que fue encontrado el cuerpo han llevado a los investigadores a considerar preliminarmente que el lugar pudo haber sido utilizado únicamente para abandonar a la víctima. Esta hipótesis apunta a que la persona habría sido privada de su libertad y posteriormente asesinada en otro punto de la capital, antes de que su cadáver fuera trasladado y dejado en este sector durante las primeras horas de la madrugada.
Hasta el momento, las autoridades no han establecido el sexo, la edad ni la identidad de la víctima. Las características del hallazgo no permitieron realizar un reconocimiento visual inmediato, por lo que será necesario recurrir a los procedimientos científicos correspondientes para establecer quién era la persona fallecida.
Tras confirmarse el hecho, equipos de inspecciones oculares de la Dirección Policial de Investigaciones (DPI) acordonaron el área y establecieron un perímetro de seguridad con cinta reflectiva para evitar la contaminación de la escena y proteger posibles indicios que puedan contribuir al esclarecimiento del crimen.
Los investigadores permanecieron en el lugar mientras se coordinaba la intervención de especialistas de Medicina Legal y Ciencias Forenses del Ministerio Público.
Posteriormente, el cadáver será trasladado a la morgue judicial de la capital, donde los médicos patólogos realizarán la autopsia correspondiente. Este procedimiento permitirá establecer científicamente la causa y manera de muerte, además de aportar elementos que ayuden a determinar la identidad de la víctima mediante los mecanismos de identificación forense.
Las autoridades mantienen abiertas las investigaciones para determinar quiénes estarían detrás del crimen, establecer dónde ocurrió la agresión y conocer las circunstancias que llevaron al abandono del cadáver en las cercanías de la represa Los Laureles.
