El gobierno de la presidenta Xiomara Castro llega a su fin este día con logros en infraestructura vial, canchas deportivas, reparación de escuelas y subsidios a la energía y al combustible, pero al mismo tiempo manchado por los ataques a la institucionalidad, nepotismo, sonados casos de corrupción y sin cumplir emblemáticas promesas de campaña como la instalación de la Comisión Internacional contra la Corrupción e Impunidad en Honduras (CICIH), la eliminación de las casetas de peaje y la venta del avión presidencial.
Curiosamente, la mandataria se despidió anoche de su cargo durante la inauguración parcial de las butacas de un sector del Estadio Nacional de Tegucigalpa, donde precisamente comenzó su mandato el 27 de enero del 2021, después de ganar las elecciones al ahora presidente Nasry Asfura del Partido Nacional, convirtiéndose en la primera mujer en ostentar el cargo.
Este fue el último evento público de la mandataria y en el que resaltaron nuevamente dos constantes a lo largo de su mandato: su trillada frase de despedida “prohibido olvidar que somos resistencia”, una invitación más al odio y la división que a la reinvicación de su lucha sectaria y un proyecto inconcluso a cargo de las autoridades deportivas como otros tantos, entre ellos, los ocho hospitales públicos que prometió y más de 1,100 proyectos carreteros, según el propio ministro del ramo, Octavio Pineda.
Aunque no fue tan efusiva, la mandataria le deseó escuetamente un “buena suerte” a su sucesor, algo que los nacionalistas esperaban con mayor cortesía en estas últimas semanas recordando que Asfura sí lo hizo y hasta corrió a felicitarla a su casa, un día después de su derrota electoral en 2021.
Resentida con ciertos sectores del país y manejada a lo largo de su mandato por su esposo, el ex presidente Manuel Zelaya, al punto que fue él y no ella el que nombraba a los ministros, forman parte de las críticas en su contra de parte de sus adversarios políticos.
RECUENTO Y DESPEDIDA
La mandataria se despidió de sus invitados al evento recordando sus inversiones millonarias en la reparación de escuelas, subsidios de diez lempiras al galón de combustible, energía gratis al consumo menor a los 150 megavatios, cientos de proyectos carreteros, muchos de ellos, en zonas productivas, entre otros.
Como este día no asistirá a entregarle la banda presidencial a Asfura, como ha sido una costumbre en los traspasos presidenciales, se desconoce el rumbo de la mandataria una vez que deje el cargo y muchos especulan si se radicará en República Dominicana, donde vivió muchos años, después que su marido, fue derrocado por intentar reelegirse, o alternará su vida entre Valle de Ángeles, su residencia cuando está en la capital y Olancho, su domicilio histórico.
Adonde vaya, sus detractores la recordará por encabezar uno de los gobiernos que más fomentó el odio entre los hondureños con una narrativa de la izquierda chavista y alianzas con países elajados del hemisferio sin resultados concretos como China en detrimento con sus socios históricos como Estados Unidos e Israel.
LA CICIH Y SONADOS CASOS
Los analistas también le critican sus ataques constantes a la institucionalidad como el hecho de firmar un decreto para volver a contar los votos aun cuando ya existía una declaratoria con los ganadores de las elecciones generales , algo que volvió a pedir en el evento de anoche.
Sus adversarios critican además su indiferencia para traer la CICIH, a pesar que fue el tema central de su campaña como prioridad en la lucha contra la corrupción y la impunidad estructural del país.
En sus 48 meses y 1460 días de mandato, tampoco fue capaz de eliminar el cobro de 66 lempiras para carros livianos y más de 300 para carga pesada en las tres casetas de peaje sobre la carretera entre Tegucigalpa y San Pedro Sula a cargo de la concesionaria COVI, contratado durante el gobierno del ex presidente Hernández.
No menos cuestionables es, según los analistas, el escándalo de corrupción en la Secretaría de Desarrollo Sosal (Sedesol) con la sustracción de cheques millonarios destinados a campañas políticas, además de las planillas fantasmas en el Seguro Social que cobraba supuestamente su propia hermana.
El gobierno de la ahora mandataria pasará a la historia por el marcado nepotismo en los puestos de dirección del gobierno comenzando por toda su parentela, amigos, y familiares de la cúpula del partido LIBRE en ministerios, congreso, embajadas y hasta puestos irrelevantes.
