Las fuertes lluvias registradas en los últimos días provocaron inundaciones severas en el municipio de Tela, dejando daños considerables en infraestructura vial, comunidades incomunicadas y decenas de familias afectadas. Ante la magnitud de la emergencia, la Alcaldía Municipal solicitó formalmente la intervención del Gobierno central, que ya activó subsidios, apoyo logístico y asistencia financiera para atender la crisis.
El alcalde de Tela, Ricardo Cálix, confirmó que ha sostenido comunicación directa con autoridades del Ejecutivo, quienes se comprometieron a respaldar al municipio, especialmente en el área de infraestructura, uno de los rubros más golpeados por las lluvias. “En alimentación, agua y medicamentos hemos logrado responder de manera inmediata con recursos municipales, pero en infraestructura no tenemos la capacidad para enfrentar solos el daño que ha quedado”, explicó.
De acuerdo con el edil, las zonas más afectadas se concentran en sectores como Marión, Villafranca y comunidades rurales cercanas, donde se han distribuido raciones alimentarias y agua potable. Sin embargo, varios accesos permanecen dañados o intransitables, lo que dificulta el traslado de personas, productos agrícolas y asistencia humanitaria.
APOYO DEL EJECUTIVO Y TRANSFERENCIAS PENDIENTES
Desde el Gobierno Central, a través del ministro de la Presidencia, Juan Carlos García, se manifestó la voluntad del Presidente Nasry Asfura de intervenir de manera directa para restablecer la conectividad y atender las necesidades urgentes de la población. El Ejecutivo ofreció el envío de maquinaria pesada para habilitar pasos dañados y apoyar la rehabilitación de carreteras y bordos.
El alcalde también informó que la municipalidad arrastra una deuda superior a los 14 millones de lempiras en transferencias estatales, pero que, tras gestiones con diputados del departamento y con el presidente del Congreso Nacional, se les aseguró que los fondos serán enviados de forma expedita para fortalecer la respuesta local.
COORDINACIÓN CON ORGANISMOS DE EMERGENCIA
Como parte del plan de acción, la Alcaldía activó al Comité de Emergencia Municipal (CODEM) y sostuvo sesiones extraordinarias para definir prioridades. Entre las acciones inmediatas figuran la entrega de colchonetas, alimentos y atención médica, así como la evaluación técnica de zonas críticas para iniciar trabajos con maquinaria una vez disminuyan las lluvias.
Fuentes de la Comisión Permanente de Contingencias (Copeco) señalaron que se mantiene monitoreo constante en el litoral atlántico, ante la posibilidad de nuevas precipitaciones asociadas a sistemas de baja presión. Las autoridades locales no descartan que la emergencia se extienda hasta la primera quincena de febrero, por lo que se trabaja en un plan de contingencia de mediano plazo.
RIESGOS SANITARIOS Y LIMPIEZA URBANA
Aunque hasta el momento no se reportan pérdidas humanas, el alcalde advirtió sobre posibles riesgos sanitarios posteriores a las inundaciones, especialmente en niños y adultos mayores. “Después de la emergencia viene el tema de salud, y ahí tenemos que actuar con rapidez para evitar brotes de enfermedades”, señaló.
Asimismo, la municipalidad declaró emergencia por acumulación de basura en playas y zonas urbanas, una situación que amenaza la imagen turística de Tela. Se anunció el despliegue de cuadrillas y equipo especial para limpiar las costas, consideradas uno de los principales atractivos económicos del municipio.
LLAMADO A LA CALMA Y A LA PREVENCIÓN
Finalmente, el alcalde hizo un llamado a la población a mantener la calma y atender las recomendaciones de los cuerpos de socorro. Aseguró que, con el apoyo del Gobierno Central, se espera restablecer en las próximas horas los accesos más críticos y mitigar el impacto de las inundaciones.
“La ciudadanía debe saber que estamos trabajando fuerte. Con los subsidios, las transferencias y la maquinaria que ha ofrecido el Gobierno, vamos a enfrentar el daño mayor, que es la infraestructura, y a proteger a nuestra gente”, concluyó, al tiempo que instó a reforzar la planificación preventiva ante futuros eventos climáticos en una zona altamente vulnerable como la costa norte.
