El incremento en los precios de los combustibles ya se siente con fuerza en Honduras, generando preocupación en la población y encendiendo las alarmas sobre una posible crisis energética. Desde este lunes, los carburantes registran aumentos que oscilan entre cuatro y hasta diez lempiras por galón.
En Tegucigalpa, conductores como Claudio Rivera no ocultan su inquietud al observar cómo llenar el tanque se ha vuelto cada vez más costoso. Según relató, el gasto semanal de su vehículo pasó de aproximadamente 1,600 a casi 2,000 lempiras, afectando directamente su economía familiar y laboral.
El alza responde, en gran medida, al encarecimiento del petróleo a nivel internacional, impulsado por el conflicto en el Medio Oriente, situación que apenas comienza y que podría seguir presionando los precios al alza.
Los nuevos valores reflejan un fuerte impacto: la gasolina súper aumentó más de cuatro lempiras, superando los 113 lempiras por galón en la capital; la regular también subió, al igual que el diésel, que experimentó uno de los incrementos más significativos.
Desde la Asociación Hondureña de Distribuidores de Productos del Petróleo (Ahdippe), se asegura que el abastecimiento está garantizado, aunque advierten que los precios continuarán elevados mientras persista la crisis internacional.
Expertos recuerdan que Honduras depende totalmente de la importación de hidrocarburos, lo que deja al país vulnerable ante cualquier variación en el mercado global.
Ante este escenario, representantes de los consumidores han calificado la situación como una “alerta roja energética”, señalando que el impacto ya es severo y podría agravarse si no hay cambios en el contexto internacional.
Mientras tanto, las autoridades y distintos sectores hacen un llamado a la población a adoptar medidas de ahorro y uso racional del combustible, en medio de un panorama incierto que golpea directamente el costo de vida de los hondureños.
