El Mundial de 2026 no solo será recordado por la emoción dentro de la cancha, sino también por las condiciones climáticas extremas que podrían influir de manera significativa en el desarrollo de la competencia. Así lo advirtió el secretariado de Cambio Climático de las Naciones Unidas, que alertó sobre los efectos del calor intenso durante el torneo.
Simon Stiell, secretario ejecutivo de Cambio Climático de la ONU, señaló que las pausas de hidratación y otras medidas adoptadas durante los encuentros son una evidencia directa de los efectos del calentamiento global. Según explicó, el incremento sostenido de las temperaturas está relacionado con décadas de uso de combustibles fósiles como el petróleo, el carbón y el gas.
La organización destacó que fenómenos como las interrupciones de los partidos por calor excesivo deben servir para generar conciencia sobre la necesidad de acelerar la transición hacia fuentes de energía más limpias y sostenibles. Además, hizo un llamado a los aficionados del fútbol para convertirse en promotores de acciones que contribuyan a proteger el medio ambiente.
De acuerdo con las proyecciones, las altas temperaturas tendrán un impacto visible tanto dentro como fuera de los estadios. Los jugadores podrían verse obligados a disminuir el ritmo de juego, administrar mejor su esfuerzo físico y realizar sustituciones más tempranas para evitar riesgos asociados al calor.
Las ciudades anfitrionas también enfrentarán desafíos importantes, especialmente aquellas ubicadas en zonas cálidas de Estados Unidos y México, donde los asistentes podrían permanecer expuestos durante varias horas a temperaturas elevadas antes, durante y después de los encuentros.
Un estudio elaborado para el sindicato internacional de futbolistas FIFPRO estima que al menos 26 partidos del torneo se disputarán bajo condiciones consideradas de riesgo para la salud de los jugadores. Entre ellos figuran encuentros de gran relevancia, como la final, dos partidos de cuartos de final y el compromiso por el tercer lugar.
Los expertos advierten que el peligro no depende únicamente de la temperatura, sino también de factores como la humedad, la intensidad del sol y la circulación del viento, elementos que pueden aumentar considerablemente el estrés térmico sobre las personas.
La ONU recordó que, aunque algunos estadios cuentan con sistemas de aire acondicionado, esta medida no elimina por completo el problema, ya que los aficionados continúan expuestos a las condiciones climáticas extremas en los trayectos y espacios públicos.
Ante este panorama, el organismo internacional insiste en que adaptarse a las nuevas condiciones climáticas es importante, pero considera indispensable reducir las emisiones contaminantes para proteger tanto a los deportistas como a millones de aficionados y garantizar el futuro de uno de los eventos deportivos más importantes del mundo.
