El escrutinio especial para conocer al ganador presidencial de las elecciones del 30 de noviembre se paralizó desde ayer en la madrugada, debido a trabas de los delegados liberales y del partido de gobierno, LIBRE, dejando en ascuas nuevamente al pueblo hondureño y a tan solo ocho días para que venza el plazo de la declaratoria oficial.

Se esperaba que el conteo continuara sin interrupciones este fin de semana para que el Consejo Nacional Electoral (CNE) pudiera preparar la declaratoria esta semana antes que expire el plazo, el próximo 30 de diciembre y así el nuevo presidente, los diputados y alcaldes, puedan asumir sus cargos el 27 de enero del 2026.

Las consejaras Cossette López y Ana Paola Hall, presidenta del CNE, quienes se han quedado solas gestionando el proceso, luego que su compañero de pleno y afín a LIBRE, Marlon Ochoa, se ha apartado del mismo alegando fraude, intentaban anoche convencer a los partidos de que instruyeran a sus delegados para retomar el trabajo en las instalaciones del Infop, pero al cierre de esta edición no hubo respuesta.

El nuevo conteo había arrancado con buen ritmo, el pasado jueves, escrutando casi mil actas de las 2,700 que fueron apartadas por presentar inconsistencias, como borrones y malos cálculos aritméticos en los formatos de parte de los representantes de las mesas durante el escrutinio preliminar, una vez cerradas las urnas.

Por ahora, la pugna presidencial sigue a favor del nacionalista Nasry Asfura con 1,379,941 votos frente al liberal Salvador Nasralla con 1,353,524. En un distante tercer lugar, la oficialista Rixi Moncada registraba 655,259 votos, por debajo de su propia cosecha en las primarias de marzo pasado cuando superó los 700 mil sufragios.

INCERTIDUMBRE Y ACUSACIONES

Con la diferencia de 26 mil votos entre Asfura y Nasralla, el conteo de las actas especiales es determinante para conocer al ganador ya que en ellas se encuentran unos 200 mil votos, según estimaciones de ambos bandos.

Igualmente, es importante finalizarlo para que el CNE pueda declarar al presidente electo y evitar que el caso llegue al Congreso, como ha amenazado su presidente, Luis Redondo, dando pie a las sopechas de la oposición de que la cúpula oficialista boicotea la declaratoria para seguir en el poder más allá del 27 de enero.

Conforme a la Constitución, si llegada esa fecha no se conoce al nuevo mandatario, el consejo de ministro actual asumiría las riendas del país para convocar a nuevas elecciones en los siguiente seis meses.

Los nacionalistas acusan a los liberales y a LIBRE de torpedear el conteo especial para evitar que Asfura sea ungido. En la misma madrugada del domingo, denunciaron que estos delegados no habían querido relevar, sin ninguna justificación, el turno A que estuvo trabajando el viernes, lo que fue corroborado por las magistradas del CNE. También se denunció a este mismo grupo por anular actas arbitrariamente dejándolas con cero votos con la intención de atrasar el escrutinio y contraviniendo el registro incial de los delegados de las mesas el día de las elecciones. Estos incidentes también fueron reportados por la Misión de Observadores Electorales de la Unión Europea (MOE-UE) que se encuentran vigilando “in situ” el proceso en el Infop.