La comunidad de Rigores, en el departamento de Colón, continúa sumida en el dolor tras dar el último adiós a las víctimas de la masacre que cobró la vida de 20 personas en el sector del Bajo Aguán.

Familiares, amigos y pobladores acompañaron los sepelios en medio de escenas de llanto, oraciones y profunda consternación por la tragedia que enluta a toda la zona.

Uno de los momentos más conmovedores ocurrió durante el entierro de las hermanas Mirza Jacqueline Rodríguez Perdomo, Miriam Janeth Rodríguez Dubón y María Linda Rodríguez Dubón, quienes murieron cuando se dirigían a trabajar en labores de corte y recolección de palma africana.

Los féretros recorrieron las calles acompañados por decenas de personas que expresaban solidaridad con las familias afectadas y temor ante la creciente violencia que golpea la región.

“Rigores está de luto”, repetían algunos vecinos mientras avanzaba el cortejo fúnebre en un ambiente marcado por la tristeza y la impotencia.

Según reportes preliminares, las víctimas se preparaban para iniciar su jornada laboral cuando fueron sorprendidas por hombres fuertemente armados que abrieron fuego en el lugar.