La prolongada falta de lluvias comienza a generar una situación crítica en varias zonas de Honduras. Alrededor de 68 mil familias estarían en riesgo de inseguridad alimentaria, principalmente en 75 municipios que permanecen bajo alerta roja debido a las condiciones de sequía relacionadas con el fenómeno de El Niño.

El viceministro de la Secretaría de Gestión de Riesgos y Contingencias Nacionales (Copeco), Nelson Márquez, explicó que continúan los recorridos y levantamientos de información en las comunidades afectadas para determinar con mayor precisión cuántos hogares enfrentan dificultades alimentarias dentro de los 103 municipios declarados en máxima alerta.

Las autoridades aclararon que no todas las familias afectadas presentan el mismo nivel de riesgo. Mientras algunas comunidades enfrentan daños ocasionados por las condiciones climáticas, otras tienen impactos directos en sus cultivos, acceso al agua, salud y capacidad para garantizar alimentos.

La declaratoria de alerta roja fue establecida por 120 días mediante el decreto PCM-016-2026, con el propósito de coordinar medidas para garantizar el abastecimiento de agua, proteger las actividades agrícolas y ganaderas y reducir los efectos de la emergencia.

Para atender la situación fue conformado un equipo interinstitucional integrado por Copeco, la Secretaría de Agricultura y Ganadería, Finanzas, el Instituto Hondureño de Mercadeo Agrícola, Salud y Banasupro.

Uno de los escenarios más preocupantes se registra en Choluteca, particularmente en municipios como Namasigüe y Apacilagua, donde productores reportan pérdidas que alcanzan hasta el 100 % de cultivos de maíz, frijol y sorgo.

La ausencia de lluvias durante varios meses también ha provocado el deterioro de fuentes de agua y el secamiento de ríos de la zona, agravando las condiciones de vida de numerosas familias dedicadas a la agricultura en el corredor seco hondureño.

Las autoridades mantienen el monitoreo de las comunidades mientras buscan establecer la magnitud real de la emergencia y definir las acciones necesarias para evitar que la falta de agua y las pérdidas agrícolas se conviertan en una crisis alimentaria de mayores proporciones.