El impacto del accidente ocurrido en el municipio de Quimistán continúa generando profundo dolor entre los habitantes de la colonia Torocagua, en Comayagüela, donde varias familias quedaron marcadas por la tragedia.
Durante las honras fúnebres realizadas en Tegucigalpa, se despidió a varios miembros de una misma familia, entre ellos Lidia Cubas y su hija Abelina Zelaya, así como Javier Deras. A esta pérdida se sumó la madre del conductor, Francisca Zelaya, quien murió tras sufrir un infarto al conocer la noticia.
El accidente ocurrió cuando un grupo de vecinos regresaba a Honduras después de participar en un retiro religioso en Guatemala durante la Semana Santa. En el vehículo viajaban familiares y miembros de la comunidad católica, muchos de ellos residentes de una misma cuadra.
La lista de víctimas también incluye a Mirna Álvarez y Yarely Rodríguez, ampliando el alcance del dolor a distintas generaciones.
El hecho dejó al menos diez personas fallecidas y varios heridos, entre ellos menores de edad que ahora enfrentan tanto lesiones físicas como secuelas emocionales tras haber presenciado el accidente.
Según información preliminar, el siniestro involucró una rastra que transportaba cianuro, cuyo conductor presuntamente no contaba con la licencia adecuada para manejar este tipo de carga, lo que ha generado indignación y cuestionamientos sobre la seguridad vial.
La tragedia ha golpeado fuertemente a una comunidad unida por la fe y la convivencia, dejando un vacío difícil de llenar entre familiares, vecinos y amigos.
