El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, lanzó fuertes señalamientos contra Cuba, acusando al país de permitir la presencia de servicios de inteligencia vinculados a naciones consideradas adversarias de Estados Unidos.

Durante una entrevista televisiva, Rubio afirmó que el gobierno encabezado por Donald Trump no aceptará operaciones de este tipo tan cerca de su territorio, haciendo énfasis en la cercanía geográfica entre ambos países.

El funcionario subrayó que la posibilidad de que potencias extranjeras desarrollen actividades de inteligencia o instalen infraestructuras estratégicas en la isla representa una preocupación directa para la seguridad nacional estadounidense.

Estas declaraciones se producen en un contexto marcado por la histórica relación de Cuba con países que han mantenido tensiones con Estados Unidos, una dinámica que se remonta a la Guerra Fría, cuando la isla estableció alianzas con la antigua Unión Soviética.

Tras la desaparición del bloque soviético en 1991, Cuba ha continuado fortaleciendo vínculos con naciones como Rusia y, en años más recientes, ha ampliado su cooperación con China, especialmente en áreas económicas y tecnológicas.