La migración infantil sigue dejando cifras preocupantes en Honduras, evidenciando una realidad cada vez más difícil para miles de familias. En los primeros dos meses de 2026, un total de 291 personas fueron retornadas al país, y de ellas, la mayoría son menores de edad.
Datos oficiales revelan que 190 niños, niñas y adolescentes forman parte de estos retornos, incluyendo 52 que viajaban completamente solos, enfrentando múltiples peligros durante su travesía. Otros 138 menores regresaron acompañados de familiares.
Las edades reflejan la gravedad del fenómeno: decenas de niños tienen menos de cinco años, mientras que otros se encuentran en plena etapa escolar o adolescencia, lo que evidencia que la migración ya no distingue edades.
Estados Unidos continúa siendo el principal punto de retorno, seguido por México y Guatemala. La mayoría de los migrantes llegó al país por vía aérea, mientras que un grupo menor lo hizo por tierra.
Organizaciones defensoras de la niñez advierten que la problemática no es nueva, pero sí persistente. Desde 2014, más de 129 mil menores hondureños han sido deportados, una cifra que refleja la magnitud del problema.
Expertos señalan que los niños que viajan sin compañía son los más vulnerables, ya que quedan expuestos a riesgos extremos durante el trayecto, desde violencia hasta trata de personas.
Detrás de estas cifras hay una realidad marcada por la pobreza, la inseguridad y la falta de oportunidades, factores que continúan empujando a familias enteras a abandonar el país en busca de un mejor futuro.
