El 26 de octubre de 1998 quedó registrado como una fecha clave en la historia del huracán Mitch, uno de los fenómenos naturales más devastadores que ha enfrentado Honduras. Ese día, el ciclón alcanzó la categoría 5 mientras se encontraba en el mar Caribe, al norte del territorio hondureño.

Durante su máxima intensidad, Mitch registró vientos sostenidos de aproximadamente 285 kilómetros por hora, con ráfagas superiores a los 320 kilómetros por hora, convirtiéndose en una amenaza de gran magnitud para la región centroamericana.

El paso de este fenómeno dejó una profunda huella en Honduras, donde las intensas lluvias provocaron inundaciones, deslizamientos de tierra y graves daños en carreteras, viviendas e infraestructura pública.

En la capital hondureña, sectores como el Barrio Abajo sufrieron importantes afectaciones por el desbordamiento del Río Grande, que destruyó calles y ocasionó daños en instalaciones como el Gimnasio Nacional.

A 28 años de aquel acontecimiento, el huracán Mitch continúa siendo un recordatorio de la vulnerabilidad del país ante los fenómenos naturales y de la importancia de fortalecer la prevención, la preparación y la respuesta ante emergencias.